Diario de una pasión prohibida

Noviembre 8, 2009

Hermanos y algo más… (Primera parte)

Archivado en: General, Relatos — inaria @ 9:35 pm

Hermanos y algo más…

I – “yo seré tus manos”

Hola, me llamo Carlos y quiero compartir mi historia sobre mi hermana María.

2Desde que mi hermana se empezó a hacer mayor he tenido deseos hacia ella, como mera fantasía a menudo he imaginado o soñado escenas eroticas con ella, y debo confesar que me masturbaba pensando en ella.

Actualmente tengo 28 años. Mi hermana se vino a vivir conmigo al empezar el instituto ya que en el pueblo de mis padres no había. Cuando vino tenía sólo 14 años, pero yo entonces ya tenía mis fantasías, de las que siempre me había avergonzado. Ella siempre me ha tenido mucho aprecio y nos hemos tratado siempre con mucho cariño, pero desde que se vino a vivir conmigo se empezaron a dar diversas situaciones.

Comencé a fijarme en su cuerpo y siempre tuve la impresión que ella se fijaba mucho en mí. Con el tiempo empecé a espiarle cuando se cambiaba o cuando se duchaba, un día descubrí que ella también lo hacía. No hice nada al respecto, de hecho me gustaba. Luego pasé a ponerme tras la puerta del lavabo a escuchar como se masturbaba, a pasearme en calzoncillos y comprobar como descaradamente me miraba las partes, y a mirarla de reojo cuando se paseaba desnuda o semidesnuda por la casa.

Siempre se comportó con una enorme naturalidad cosa que alimentó en parte la paranoya de que le gustaba que le mirase o espiase. Así pasaron un par de años y la situación se había convertido en algo obsesiva por mi parte y empezaba a estar preocupado. Me masturbaba pensaba en ella, me pasaba el tiempo imaginando situaciones y disimulando cuando la miraba.Llegó el punto en el que cuando me abrazaba o besaba se me ponía dura y aunque procuraba disimular yo creo que se daba cuenta y actuaba como si nada. A fin de cuentas éramos hermanos.

Tras este tiempo el ritual consistía en sus baños. Siempre tardaba mucho y un día de casualidad la escuché jadear. Desde entonces cada vez que se bañaba solía poner la oreja tras la puerta y escuchar los chasquidos del agua, sus jadeos y luego los golpes y suaves gemidos  cuando llegaba al orgasmo. De hecho fue una situación que fue a más. Al principio no hacía mucho ruido, lo disimulaba, luego pasé a tener la impresión que no se escondía (¿Me habría descubierto?), y al final parecía exagerar. Cerraba el grifo y se masturbaba, con lo que podía escucharla perfectamente. ¿Sabría que le espiaba y por eso lo hacía? Y de ser así, ¿le excitaba que yo estuviese escuchando?

Todas estas cosas me obsesionaban. Ya no eran fantasías, era deseo serio sobre mi hermana menor. Un día de cotidiana ducha-espionaje, me encontraba pegado como siempre a la puerta escuchándola, y cuando pareció llegar al orgasmo (normalmente solía jadear un síiii o ahhh o ambos), comenzó a gemir “síiii, Carlos, carloooooosss, ahhhh“. Me quedé petrificado.

Al día siguiente aprovechando que estaba en el instituto entré en su habitación y qué sorpresa encontrar en medio de la cama a la vista su diarío. ¿Lo habría dejado a la vista a propósito? Lo cogí y lo abrí por la página que estaba marcada, era la más reciente. Leí las dos últimas ojas, pero no encontré nada. Pero en la hoja anterior leí un pequeño título que puso mi corazón a mil. “Mi fantasía sexual” Lo transcribo aproximado:

“Querido diario. Quiero contarte mi nueva fantasía, he soñado varias veces con ello y cada vez que la imagino me excito mucho. Me imagino que estoy dormida en mi cama y de repente, silenciosamente entra Carlos por la puerta y se mete en mi cama. Yo me despierto y me encuentro con las manos atadas y sin bragas mientras Carlos me manosea, y acto y seguido empieza a penetrarme con fuerza. En el sueño paso miedo e intento gritar pero él me tapa la boca y no me deja hasta que termina.

Pero cuando luego lo recuerdo o lo imagino, ser violada por Carlos me excita muchísimo. No digo que me gustaría que pasase, pero me excita mucho.”

Aunque no hacía una mención directa a su hermano,¿sería yo Carlos? Rebusqué en el diario pero no encontré nada sobre algún chico o noviete llamado Carlos. Estuve todo el día conmocionado. Quería creer que era yo por un lado, pero a la vez me asustaba que así fuese. Por otra parte, ¿y sí no se refería a mi? Me daba vergüenza estar pensando estas cosas, pues no era otra que mi hermana.

La situación continuó con cierta normalidad, pero entonces ocurrió algo totalmente inesperado y oportuno. Tuve un accidente laboral y me fracturé ambas muñecas, el resultado, las dos manos escayoladas. Esto me obligaba a depender de otra persona para hacerlo prácticamente todo. Es decir, que hacía dos días estaba masturbándome pensando en mi hermana y ahora ella tendría que hacermelo prácticamente todo. Mi hermana no pareció preocupada, es más, parecía contenta por cuidar de su hermanito y no tenía ningún inconveniente en vestirme, lavarme… El asunto me puso nervioso, me moría de vergüenza en verdad. A pesar de tener las manos escayoladas podía ir a lavabo con normalidad aunque con alguna dificultad, pero vestirme y ducharme me era imposible.

Lo bochornosos del asunto ya empezó en el hospital. Cuando se habló del tema y mi hermana estaba tan alegre, el médico y la enfermera hablaban con toda naturalidad del asunto y le comentaban a mi hermana lo que tenía que hacer. Es más, resaltaron lo responsable que era y la suerte que tenía al vivir con una hermanita tan buena y que tanto me quería, no podían imaginarse lo que me pasaba por la cabeza.

La primera noche en casa fue las más dura.  Me hizo la cena y estuvo atenta a mi, incluso se ofreció a “aguantarmela”, pero eso podía hacerlo solo… menos abrocharme la cremallera, cosa que hizo con alegría mientras me moría de la vergüenza. Llegado el punto de desvestirme para ponerme el pijama fue aun peor.

- No sé porque te da tanta vergüenza, ya te he visto desnudo otras veces, además soy tu hermana -  Era increible la naturalidad con lo que lo hacía, es más parecía disfrutar mientras yo me moría de pudor.

- Ya pero de eso hace muchos años, y tú…

- ¿Yo qué? ibas a decir que ahora soy más mayor… vah, no creas que voy a asustarme por verte la picha.

4El segundo día insistió en lavarme! No quise hacerlo, alegué que estaba cansado y me encontraba mal. El día transcurrió con normalidad, me hizo la comida al llegar de clase, estuvo por mi todo el día, lo cierto es que se podía decir que estaba como un rey. A la noche me puso el pijama, me lavó los dientes, etc.

Al siguiente día volvió a insistirme en la ducha. No había mas remedio, no iba a estar sin lavarme siempre.

- Podemos ducharos juntos, como cuando éramos pequeños.

- Mira, María, a mi esto me da mucha vergüenza así que prefiero que me ayudes a ducharme pero yo solo.

- Como quieras, era para hacer la situación algo más natural, que ya sé que te da cosa eso de que “te laven”.

Sonrío y empezó a quitarme la camiseta. Yo casi temblaba. Llegó el momentó y me quitó los pantalones, se detuvo a observar mi pene, “Veo que mi hermanito no está mal dotado” Hice una exclamación y me tapé como pude, luego me meti en la bañera, ella desde fuera me echó el agua por encima y luego me enjabonó, lo hizo con una ternura increible, en especial al llegar a mis partes, las cuales masajeó con suavidad. Me puse colorado.

- Jajaja, no me puedo creer que lo estés pasando tan mal, y eso que tu eres el mayor, a mi no me daría ninguna vergïenza si me tuvieses que lavar.

Al terminar me vistió pero sin quitarme la vista de mi pene. Luego me abrazó y me besó en la mejilla, me dijo “ves, no ha sido para tanto”. Lo cierto es que tenía razón.

7Al día siguiente ya empezaba a acostumbrarme a que me lo hiciera todo. María a parte de ser muy hermosa, tiene una sonrira y una manera de hacer las cosas que lo facilita todo, y eso era de agradecer. Pero el problema era que por las noches soñaba con ella, en realidad toda esta situación me excitaba muchísimo y no podía masturbarme. De hecho mi nueva fantasía era que me masturbase. Y esto era un problema.

Con el siguiente baño esa fantasía me traicionó. Al quitarme la ropa no pude evitarlo y mi pene empezó a ponerse duro. “Oh, vaya…” Me puse colorado e intenté justificarme, me quería morir.

- No te pongas así, esto es normal, no pasa nada, metete en la ducha y no seas tontaina, vergonzoso!

-Es que…

- Bla,bla, es algo normal, no creas que pienso que eres un marrano por ponerte así con tu hermana, jiji, estás rojo como un tomate.

No dije nada, no parecía sorprendida. Al enjabonarme, cuando pasó su mano por mi pene, que estaba duro como una piedra me dio un escalofrío. Detuvo su mano allí.

- Terreno sensible por lo que veo, jiji.

- Oye, suficiente mal lo paso ya como para que te regodees y te rías. – Aquí me hice el tranquilo, pero  estaba muerto de miedo.

- Vale, sólo era por relajar la tensión

Estaba sentado en la bañera de espaldas a ella, desde fuera, de rodillas en el suelo mi hermana me lavaba. Me abrazó envolviendo mi pecho con sus brazos y me dio un beso en la mejilla. La cosa transurrió con normalidad.

Pero la normalidad no existía. Me moría de ganas por masturbarme, soñaba con que ella lo hiciese, pero no podía pedírselo, era mi hermana! Sólo de pensar en todo el tiempo que me quedaba así me angustiaba. Esa noche al acostarme volvió a notar que la cosa se había puesto dura, me miró el pene unos segundos, y luego me abrazó, me dió las buenas noches y un tierno beso.

22El día siguiente era sábado, íbamos comer a casa de mis padres, así que nos levantamos juntos. Después de hacerme el desayuno tocaba baño. Nuevamente, al desvestirme no pude controlarlo y mi pene se tornó duro y muy “cargado”.

- Oh, oh, esto empieza a ser un problema hermanito… – Lo tocó con las manos y lo acarició, yo estaba paralizado de vergüenza – No será que tu hermana te excita, jiji

No dije nada y me metí en la bañera, intente cerrar las piernas para esconderla un poco. Mientras me echaba el agua mi hermana empezó a masajearme la espalda y luego fue progresivamente abrazandome mientras bajaba los brazos.

- Con las manos así no puedes masturbarte, supongo que tienes que estar pasandolo mal – Me puse a temblar, no sabía que decir

- Eh, bueno, eso es un tema privado, yo…

- Ya, pero es que lo he pensado, y claro por eso se te pone dura todo el rato, no pasa nada es normal, y yo creo que lo estarás pasando mal.

- Bueno, es que me da vergüenza hablar contigo de estas cosas.

- Pues no sé por que, si al fin y al cabo soy tu hermana, y además te baño y te veo el pene erecto.

Ahora si que estaba “cagado”, no sabía que decir, le quería pedir a gritos que me masturbase, pero tenía miedo de lo que pensase o de la situación en sí.

- Ayer pensé que tal vez, yo podría masturbarte, sé que te dará vergüenza pero será mejor tal vez, no sé, es algo normal, no sería nada sexual, sería algo más como ducharte y tal, a mi no me da vergüenza, si es por tu bien no me importa hacerlo de verdad.

Mientras lo decía comenzó a acariciarme el pene.

- María… no sé que decir… yo, es que…

- No digas nada tonto, relájate que no es para tanto. No vas a estar  así todo el tiempo, de verdad, que no pienses nada raro…

- María, no…

Con un brazo me envolvió y me acariciaba el pecho y con la otra mano comenzó con un suave masaje en el pene. Yo estaba en éxtasis, tantos días de acumulación… Me agarró el pene con suavidad y comenzó a masturbarme, acompañó el proceso con suaves besos en el cuello y mejía y yo me entregué al placer. no me atrevía a girar el cuello y mirarla

Conforme mi respiración empezó a tornarse dura ella aceleró, con el otro brazó me apretó con fuerzo y los suaves besos se convirtieron en lametones de cuello y muchos besos en la cara y cuello.

- María…

- No digas nada, sólo disfruta…

La situación ya no tenía freno. Batía mi pene con velocidad mientras seguía apretándome contra ella, la notaba a mi espalda con fuerza, envuelto por sus brazos y su respiración algo acelerada, sobre mi nuca se alternaba con los besos que iba dandome en el cuello.

Empecé a llegar al climax y ella comenzó a jadear conmigo. Me apretó con fuerza, cada vez con mas energía, ya no podía controlarlo, comencé a jadear su nombre, “María… María… me corro…” Mi hermana me apretó con mas fuerza y comenzó a gemir, como si fueses ella la que se estaba masturbando y entonces me corrí, me revolqué y todo me tembló.  Me quedé paralizado y estuvimos un rato inmoviles, ella seguía abrazada a mi espalda y me acariciaba.

- ¿Te ha gustado?

- Sí…

- Ves, ha estado guay, esto es algo natural, yo también me masturbo y si no tuviese manos sería una putada, de modo que no te preocupes ni te de cosa, ya te dije que yo sería tus manos para todo, y esto no es muy diferente de ducharse o cualquier otra tarea diaría.

53

Terminó la ducha con normalidad. Casi ni hablé y ella tampoco me dijo demasiado al verme así, aunque siguió tan cariñosa como siempre. Fuimos a casa de mis padres a comer, me sentía mal, sin embargo ella se comportaba con una naturalidad increible, de hecho parecía más contenta que nunca. Además le contaba orgullosa a mis padres lo bien que me cuidaba y ellos estaban la mar de contentos. Pero yo estaba sumido en un caos total, de hecho cada vez que me miraba durante la comida yo apartaba la vista.

Continuará…

Marzo 8, 2009

Gisella: Hermana y ninfómana

Archivado en: General — inaria @ 2:35 pm

x0116Mi hermana tiene tres cosas enormes, sus dos pechos y un trastorno sexual. Desde muy pequeña que se masturbaba a diario y a todas horas, no sé cuando fueron conscientes mis padres pero era imposible no verlo. Compartíamos habitación, ella dormía en la cama de abajo de la litera y todas las noches se masturbaba a mi me molestaba al principio aunque después pasé a hacer lo mismo escuchando sus jadeos.

Ella no era consciente que lo notaba porque no sólo lo hacía en la cama, sino en el sofá tumbada bocabajo o cualquier otra circunstancia. A veces simplemente se encerraba en el cuarto y precedía con la misma postura. Yo siempre me hacía el disimulado pero de reojo mientras estaba con el ordenador la veía ponerse roja y gemir en silencio y he de reconocer que me excitaba.

El problema se ha hecho tan grande que mis padres han tenido que asumirlo y hacer algo, con mucha discreción, eso si. Ahora mi hermana tiene dieciseis años y un cuerpazo, y se comporta a veces como una auténtica cerda o como una enferma. No es que haga lo mismo que cuando tenía nueve años, ahora es mucho más exagerado. Tiene su propio cuarto y se masturba igual, en su cama, en la mía, en el baño, en el sofá… Cuando estoy yo delante no se corta a veces pienso que le da igual, se tapa con la mantilla y la escucho jadear, hago que no me entero.x0440

Pero es una enfermedad. Hace vida normal pero de repente se excita y necesita desahogarse, pierde el control  y se comporta como una salida, o algo peor. Podría enumerar un catálogo de barbaridades y guarradas pero no terminaría. Se ha cepillado a medio instituto y ha protagonizado escenas ciertamente bochornosas, ya es conocida como la puta del barrio. Ante semajante situación mis padres tomaron conciencia y la llevaron a un médico.

La han sometido a un estricto control, la verdad es que no sé exactamente en que consiste el tratamiento pues lo llevan con mucha discreción y no sé si mi hermana es consciente del problema. Pero el caso es que no le dejan salir de casa y la tienen controlada todo el tiempo,  a mi me han contado a medias pero sin decirme exactamente que le pasa… como si no lo supiese ya…

Pero no parece ir mejorando mucho. Cuando mis padres no están me hacen quedarme con ella. La veo y me da pena porque lo pasa mal, pero verla en el sofa como se excita es increiblemente excitante. Hace una semana por ejemplo, estabamos en el comedor y la vi sudar, estaba como nerviosa, dios parecía como si tuviese un monazo de la hostia, calculo que llevaba como dos dias sin masturbarse (mis padres le obligan a dormir con ellos). Se tapó con la manta y comenzó a masturbarse delante de mis narices, estaba tan ida que empezó a gemir como una cerda. No pude resistirlo, me tapé yo también e hice lo mismo. Dios como chilló al correrse.

x0474Se puso a llorar totalmente desconsolada al terminar, no sabía que hacer así que me acerqué y le abracé, no sabía decirle nada. Me apretó con todas sus fuerzas y siguió llorando, podía notar sus enormes pechos y el tacto de su cuerpo. Así pasamos unos veinte minutos hasta que terminó de llorar, no nos diguimos nada.

Durante la semana siguiente mis padres estuvieron encima de ella todo el tiempo. Ella tomaba una medicación pero creo que se la saltaba cuando podía sin que se enteraran. Casi me parecía una crueldad porque realmente lo pasaba mal. Era mi hermana, pero no podía evitar ponerme a cien viéndola cachonda, que digo, salida perdida, con aquel cuerpazo. Cuando mis padres no la veían se ponía contra la pared con una mano en un pecho y la otra en su sexo y comenzaba a frotarse, ponía una cara de salida increible, a mi me ponía cachondísimo pero a la vez me daba lástima.x0983

Llevaba seis días de control casi total, yo la veía deseperada, no sé si mis padres la veían igual  pero si se daban cuenta disimulaban. Tras la cena mi madre se fue a duchar y mi padre se puso a hacer unas tareas. Se levantó y fua hacia el pasillo, se apoyó en la pared y empezó a frotarse delante de mis narices. Su rostro era el de un animal en celo. Me acerqué a ella, le abracé, me apretó con fuerza pero no paró, de repente empezó a tener espasmos, perdió la fuerza en las piernas que le empezaron a temblar con violencia, tuve que agarrarla para que no se cayera. Quedo unos minutos así. Fuimos a la cocina para que bebiera agua, le temblaba todo el cuerpo. No sabía que decirle. Mi padre volvió, disimulamos.

x0573Al día siguiente mis padres tenían un pequeño viaje de fin de semana. Aunque no querían dejar sola a mi hermana decidieron dejarla a mi cargo.  Yo casi temía la situación. Cuando al fin se marcharon volví a entrar en casa tras haberles ayudado con las maletas, mi hermana estaba en el sofá. Llevaba unos días que no hablaba, perecía enfadada. Me senté en la butaza y me puse a ver la tele con ella. De repente me miró y le cambió la cara, puso cara de cerda, empezó a jadear sin tocarse, su respiración era muy fuerte. Entre jadeos logró susurrar algo así como “no aguanto más”, comenzó a tocarse, cada vez parecía  mas ida.

Daba una mezcla de pena y morbo verla así, con aquel cuerpazo, con tan poca ropa… Había perdido el control, comenzó a masturbarse y a restregarse contra el sofá. Cada vez chillaba más, me puso muy cachondo. Me saque la polla y empecé a masturbarme mientras la obervaba, era alucinante verla en ese estado, poseída por el instinto más básico. Pero de golpe me vió y se avalanzó sobre mi, comenzó a sobarme y a manosearme mientras me pedía que apagara su fuego, me lo pedía por favor y con una desesperación que me puso los pelos de punta.x0851

Me asusté, la aparté y subi a mi cuarto corriendo. Desde allí ecuché como se masturbaba y gritaba como una cerda. De repente se hizo un silencio. Me preocupé, pero la puerta se abrió. Allí estaba ella, semi desnuda, parecía que le acabasen de dar una paliza, la ropa medio rota, despeinada, sudada, y con una cara de loca que daba tanto miedo como morbo. Me quedé paralizado al ver como se acercaba a mi cama jadeando, haciendo el mismo ruido que podría hacer cualquier animal.

Pero al ponerse encima me dejé llevar. Comenzó a besarme con cierta violencia y le correspondí manoseándola. No hablaba, no podía más que emitir sonidos extraños y jadeos, estaba totalmente animalizada, su respiracíon era muy fuerte y no hacía más que chuparme por todas partes. Me imbuí de esa animalidad cuando me puse a mamar sus enormes tetas, sentía una ansiedad similar a la que se puedes sentir al comer algo delicioso tras días de ayuno. Más brutal fue cuando empezó a chupármela parecía que en cualquier momento iba a arrancármela de un mordisco.

Pero sin duda el climax fue el coito. Jamás imaginé que alguien pudiese gemir tanto. Fue tal la intensidad que me llenó el cuerpo de arañazos, de hecho parecía que la estuviese matando. Al acercarse al orgasmo me agarró con fuerza, se le pusieron los ojos en blanco, su respiración se aceleó de tal modo que creía que le iba a dar algo. De golpe explotó en mar de lágrimas, chillidos y espasmos. No podía más, la saqué y me corrí. Se quedó casi un minuto arqueándose y llorando a la vez que chillando como si la estuviesen matando.

De repente se quedó quieta. Me acerque y le abracé. Le cambió la cara, emergió una sonrisa que no le había visto en mucho tiempo, no dijo nada, se durmió.

x1037Al despertarse vino corriendo hasta mi, yo estaba preparando la comida. Sentía un gran remordimiento. Pero no así ella por lo visto, estaba radiantes, animada, muy contenta. Me abrazó con mucha fuerza. No hablamos del tema. Por la noche volvimos a hacerlo, de hecho todo el fin de semana lo pasamos haciendo el amor de una forma salvaje. Dude que en mi vida pudiera estar con una mujer que esté tan buena como mi hermana y con esa sed salvaje de sexo, posiblemente fue el mejor sexo de mi vida anterior y futura.

Al llegar el domingo le dije que no podía volverse a repetir. Lo cierto es que ella había estado muy bien, contenta, animada y  de repente su aparente mal estado de salud se le había quitado. Cuando llegaron mis padres, al verla tan conenta alucinaron, de hecho creían que era fruto del tratamieto y que mi hermana se estaba curando. De hecho tal vez era lo que necesitaba para estar bien.

- Bueno, ya veo que estar mejor y que pasar el fin de semana con tu hermano te ha ido bien – dijo mi padre delante de los dos – creo que va siendo hora que dejes de dormir con nosotros, tal vez debería dormir con tu hermano en la litera si no os importa.

Mi hermana sonrió, dijo muy animada que sí. Todos me miraron, tragué saliva, no podía decir otra cosa “Sí claro… no tengo ningún inconveniente” Todos se alegraron, miré a mi hermana, me clavó una mirada viciosa, se mordió el labio inferior y sonrió.

Diciembre 14, 2008

Su Historia (Mi historia)

Archivado en: General, Mi Historia — inaria @ 9:50 am

veryAntes de que llegara a acostarme con mi hermana no se podría decir que sintiese atracción sexual por ella. Al margen de nuestros juegos de la infancia, nunca le di más importancia y tampoco me fijé más de lo que cualquier hermano se fijaría. Pero aquella noche todo cambió.

Tener un pene descomunal es el sueño de muchos hombres, pero para mi llegó a ser más que una pesadilla. He de reconocer que nunca tuve demasiada suerte con mis relaciones y el tamaño de mi pene contribuía paradógicamente a ello. Inicialmente las mujeres con las que me acostaba solían pensar que “eso” no les cabía, les ponía nerviosas y a menudo necesitábamos usar lubricantes, todo ello me causaba una cierta frustración impidiéndome disfrutar. Mi última relación no terminó muy bien y desde entonces los demás intentos por acostarme con una mujer no iban por buen camino, la frustración y el miedo acababan convirtiéndose en dificultad para la erección y desde entonces tuve un cierto complejo. Llegué a pensar que nunca más podría acostarme con nadie.

Pero aquella noche, cuando penetré a mi hermana lo olvidé todo. Inicialmente el hecho de que fuese mi hermana me hacía actuar con total desinhibición, a diferencia de otras mujeres no tenía que hacer ningún esfuerzo por gustarles, simplemente estaba pasándolo bien. Pero ya cuando empezamos a bailar pegados se me puso dura, muy dura, y ella al notarlo apretó su pelvis contra mí. Y así continuó la cosa hasta casa, el alcohol de más impedía en parte darnos cuenta de la locura que estabamos cometiendo, pero al fin y al cabo no era muy diferente de nuestros juegos infantiles, aunque con unos cuantos años de más.p08a

Si tuviese que elegir una imagen escogería el momento en el que me vi con la polla fuera en completa erección y ella se la llevó a la boca mirándome. Jamás había visto tanto fuego y goce en una mirada, su entusiasmo en practicarme la felación sólo era un preámbulo de lo que estaba por acontecer. Nunca jamás me habían practicado una felación con tanta devoción, tal fue la situación y la sensación de volverme a ver con el pene duro como una piedra que caí imbuido por la situación hasta correrme.

Tal fue que yo mismo quedé impregnado de esa pulsión animal al verme como mi miembro volvía a estar duro. Penetrar a mi hermana no fue como con otras mujeres. Su recto era muy estrecho, pero estaba muy húmeda, no pareció dolerle ni molestarle. Me sentí vivo y poderoso, y al oirla gritar de placer a la primera envestida comencé a follarla con fuerza. Jamás imaginé que podría llegar a disfrutar tanto un coito. Notaba mi miembro entrar y salir en aquella cabidad húmeda, caliente y sobretodo, muy estrecha, a la vez veía a mi hermana gemir y temblar sin parar, totalmente ida, llegó a babear el sofá, como si estuviese en trance. Sus orgasmos fueron tan violentos que no pude evitar correrme.

Aquella noche fue tan impresionante que no nos quedó lugar a la culpa. No nos dijimos nada, pero sabíamos que volvería a repetirse. Sabíamos que no podríamos resistirnos a tal placer tan extremo. Era como transformarse, imbuidos por un instinto animal de lo más básico, casi desconocido en uno mismo, una culminación con una explosión final. Aquella noche terminamos tan agotados que luego no podíamos movernos.

Noviembre 8, 2008

Fantasías de una niña

Archivado en: General, Mi Historia — inaria @ 6:00 pm

Puede parecer extraño que llegara a acostarme con mi hermano tras una noche de calentón, pero desde que era pequeña fue siempre mi fantasía sexual y el hecho de que no sucediese antes es porque tal vez no se dieron las circunstancias necesarias. Como toda hermana pequeña siempre quería estar con mi hermano mayor, quería ir con él a todas partes, sería demasiado decir que me excitaba, pero me gustaba estar con él y sobretodo, dormir con él.

Uno de los primeros “roces” sucedió hace muchos años, solíamos jugar a lucha libre, y a menudo terminabamos él tumbado en la cama y yo encima haciéndole una “llave”, pasábamos rato rozando la entrepierna, lo hacíamos con más inocencia que otra cosa, pero yo disfrutaba. Tiempo después recuerdo cuando yo tendría unos doce años que íbamos en el coche de mi madre bastantes personas y me puse encima de mi hermano, se le puso dura y busqué la manera para que pudiese tener contacto con mi vagina, el movimiento del coche me hacía moverme, ambos disfrutamos sin que nadie se diese cuenta. Tras aquello intentaba siempre aprovecha rcualquier excusa para sentarme encima suyo. Todos estos comportamientos fueron desapareciendo a medida que crecíamos, pero lo que no desapareció fue el morbo. A través de mi hermano había descubierto el placer que suponía rozar mi sexo, desde muy temprana edad me masturbaba y a menudo pensando en estas escenas. Desde la inocencia siempre me imaginaba sobre mi hermano, o abrazada a él mientras me rozaba, realmente no pensaba en el sexo, sino más bien en la mera excitación vaginal.

duchaHacia los catorce mi hermano era ya bastante mayor y salía mucho, ya no pasaba tanto tiempo con él e iba más a su bola, además ya estaba bien desarrollado y era guapete. A esta edad descubrí algo que cambió mi concepción. Llegué de la escuela con una ganas horribles de orinar, corrí al lavabo sin advertir que estaba ocupado, abri la puerta y entré, entonces vi a mi hermano frente a mi, totalmente desnudo con su gran miebro colgando, me quedé helada y muerte de vergüenza, él no pareció muy asustado, “veo que tienes prisa” se rió, se puso una toalla y salió del lavabo. Durante todos nuestros jueguecitos nunca había pensado en su pene, aquel falo colgante ya no se me quitó de la cabeza.

Procuraba a menudo buscar la situación en la que pudiese rozarme para notarle, sentía una enorme curiosidad. Siempre que iba en calzoncillos le observaba, sentía una enorme atracción. Recuero una vez que se quedó dormido en el sofa y tenía el pena erecto, me acerqué para observarlo de cerca, estaba fascinada, quería tocarlo, pero no me atreví por miedo a que se despertara. Por otra parte me entristecia que mi hermano ya no estuviese tanto por mi, en el fondo porque echaba de menos aquel contacto genital.

Pero como la historia se repite, una tarde que vinieron mis tíos pusieron una película, no recuerdo cuál, yo llegué tarde y todo el sofá estaba ocupado, intenté hacerme sitio al lado de mi hermano y acabé sentándome encima, aunque protestó no tuvo más remedio que aceptar. Todo el mundo estaba pendiente de la película, la luz apagada y mi hermano empalmado, con mucha discreción empecé a balancearme y buscar el roce. Pasamos toda la película así, ni me enteré de que iba, nadie se dió cuenta salvo nosotros dos. No nos digimos nada. Tiempo después se repitió una escena similar, estando los dos en el sofá de noche viendo una peli, me recosté sobre su muslo, él estaba recostado en diagonal  y me hice la dormida, me fui moviendo hasta poner su cara en su pene que enseguida se puso duro, me hice la dormida, no se movió y además me hizo alguna caricia.

A pesar de todo la tendencia a que estos comportamientos fuesen desapareciendo prosiguió, a temprana edad descubrí el sexo y otros chicos, creí que mi obsesión por mi hermano se quitaría, pero fue al contrario, contra más conocía mi cuerpo y el de los hombres, más quería el de mi hermano. Ya era más mayor y pronto se independizó, la distancia agravó mi deseo, era tensión acumulada, y gracias a que teníamos muy buena relación procuraba ir a verlo siempre que podía.

Octubre 31, 2008

Sueños… o realidad

Archivado en: General, Relatos — inaria @ 12:57 am

Mientras regresábamos del aeropuerto mi hermano seguía contando los últimos pormenores de su vuelta. Llevaba dos años fuera y estaba contento de volver, lo notaba mucho más mayor, o eso me parecía. Al llegar a casa estaba toda la familia esperándole. Lo típico, cuánto has crecido, cómo ha ido etc. Casi ni pude hablar mucho con él, lo poco “que guapa estás”, “qué tal los novios”, “ningunno? no me lo creo”, etc. Bebí dos copas de cava y al no estar acostumrbada me subió. Se me enrojecieron los mofletes, a mi hermano y los demás les pareció gracioso.

Tarde ya todo el mundo fue retirándose. Me bebí dos copas más y estas sí me subieron realmente, yo creo que lo disimulaba pero seguramente lo notaron, papá me dejó caer un “no tienes edad para beber tanto…” Pero la verdad es que recuerdo estar hiper contenta, la mezcla de emoción de ver de nuevo a mi hermano y reirme con sus chistes y el alcohol no fue mala del todo, aunque al día siguiente recuerdo un dolor de cabeza horrible. Al final nos quedamos los dos en el comedor charlando hasta que se hizo tarde. Le acompañé a su habitación y le llevé sábanas, con las que me tropecé y caí, quedando en el suelo riéndome. Mi hermano me levantó y llevó a mi cama, “creo que has bebido demasiado, no estás acostumbrada”.

Empecé a hacerme la tonta, y me quiré la camiseta, quedándome en sujetador delante suyo. “Ops…” Me reí y volví a ponérmela. “Ahora sí” Empecé a tararear música de streptease y me la volví a quitar. Ambos nos reimos. Me dió un beso en la mejilla y se marchó. Todo me daba vueltas, seguí por pura inercia y me desvestí. Quizá era culpa del acohol, pero me excité y al tumbarme en la cama empecé a masturbarme. Cerré los ojos e imaginé a mi hermando volviendo, viéndome desnuda, acariciándome. Así seguí hasta alcanzar el orgasmo. Cuando quise darme cuenta me vi desnuda, con la luz encendida y jadeando con fuerza. Mi hermano estaba en la habitación contigua, no sé cuánto habria chillado, no me había dado cuenta y sentí una horrible vergüenza. Apagué la luz, puse mi oreja contra la pared, puede que mi imaginación me engañara, pero creí escuchar a mi hermano masturbarse. Me excité y repetí.

La semana siguiente mis padres se marcharon de fin de semana. Salimos de copas los dos y volví a beber, no estaba nada acostumbrada a beber  y me puse tonta y pesada al regresar a casa abrí una botella de cava, mi hermano se opuso a que siguiera bebiendo pero tampoco parecía indispuesto a seguir bebiendo. Bebió bastante, supongo que para que yo no bebiese tanto y también acabó borracho. Nunca había bebido tanto y de repente pasé de un estado de euforia a un bajón horrible, fui al lavabo a vomitar, mi hermano vino a ayudarme. Me cogió mientras vomitaba y no sé si fue sin querer pero tuve la impresión que me había tocado los pechos a propósito. Al recuperarme le dije, “ayúdame”, me apoyé en él y empecé a desnudarme. Se quedó sorprendido. Me metí en la ducha, se quedó un rato mirándome mientras. Sonreí. “Has crecido mucho hermanita, tienes unos pechos preciosos, voy a terminarme el cava“.

Salí de la ducha totalmente recuperada y con ganas de beber más. Me puse unas bragas y una mini camisa abierta que casi ni me tapaba los pechos, cuando llegué al comedor mi hermano estaba sentado en el sofá con la botella de cava. Nos reimos sin motivo y le quité la botella, quedaba muy poco, “hala! ya te la has terminado y me has dejado sin!” Intentó quitármela, “Ya has bebido demasiado, lo que queda es para mi!

Di un paso hacia atrás, incliné la botella y me la derramé sobre mis pechos, “ah si? pues tendras que bebertela así…” Me acerqué hasta él y lentamente acercó un mano hacia mi pecho, me agarró por la cintura y me acercó para lamerme despacito.  Comenzó a lamer todos los restos de cava y yo comencé a excitarme mucho. Daba un pequeño recorrido con su lengua y me mordisqueaba con suavidad los pezones de vez en cuanto. Le quité la camiseta y me tumbó para seguir lamiéndome. Jadeaba con fuerza y por mero instinto le acaricié el paquete y fui deslizándome hacia él mientras em quitaba las bragas y empezaba a acariciar mi sexo. Le quité los pantalones y me lleve su pene a mi boca. Empezó a masturbarme, primero con dulcura y luego con mayor intensidad, tal fue la excitación que no tardé en llegar al orgasmo.

Suiguió acariciándome mientras nos hundiamos en un eterno beso. Mi respiración se había disparado, mi hermano me la iba además cortando con pequeños mordisquitos y yo no hacía más que temblar, mi corazón iba a estallar. Me inclinó hacia un lado y comenzó a penetrarme desde atrás. Lo hacía lentamente mientras sus manos se fundian con mis pechos y su lengua incendiaba mi boca. Poco a poco iba acelerando y no cesaban ni sus besos ni sus caricias. La suavidad se fue volviendo intensa, y la intensidad en fuerza. Yo le apretaba con fuerza a cada embestida, conforme aceleraba mis jadeos empezaban a convertirse en ligeros gritos.

La única palabrá que salió fue un ahogado chillido entre jadeos diciéndole que me apretara. Su cuerpo envestía con violencia el mío mientras me envolvía con sus brazos y amarraba con fuerza mis pechos. Mi cuerpo ardía y temblaba, mi cuerpo se acercaba al orgasmo, comencé a notar unos violentos espasmos, mi corazón aceleró de tal manera que iba a estallar. Mi hermano se aferraba a mi con fuerza y notaba su respiración sobre mi nuca. Mis piernas no tenían fuerzas y caí sobre la cama, me heché hacia un lado ansiosa y abrí las piernas para que mi hermano volviese a penetrarme. Volvió a hacerlo con fuerza, esta vez le veía la cara, roja, su cuerpo sudado arremetía contra mi. Los espasmos volvieron a apoderarse de mi, me dejaban sin respiración, un cosquilleo se apoderó de mí, chillé como si me estviese muriendo, no respiraba, todo mi cuerpo tembló, fua algo maravilloso y exagerado. Mi vista se nubló, mi última imagen fue de mi hermano abrazado a mí chillando, perdí el sentido.

Me desperté con una sonrisa de oreja a oreja, y una sensación de placer que nunca había tenido. Estaba en mi habitación, sola y con las bragas y la camisa. Me dolía todo el cuerpo de la resaca. Me puse nerviosa, ¿lo habrís soñado?, ¿sucedió de verdas? Recordaba todos los detalles, pero, ¿cómo había llegado hasta ahi? Bien podría haberme traído mi hermano, o bien había sido un sueño. Picaron a la puerta, me puse nerviosa. Entró mi hermano, me había hecho el desayuno. “Te he traido una aspirina para la resaca” Me dió un beso en la mejilla y se marchó.

Era horrible, ¿y si había pasado de verdad? No me había dicho nada, la manera de saberlo era preguntárselo, pero y si no hubiese pasado, ¿qué pensaría? Al salir se comportó como siempre. O bien lo había soñado, o bien hacía ver que no había pasado nada. Me comió la ansiedad, pero pronto comprendí, que pasara lo que hubiese pasado era mejor dejarlo así.

Septiembre 2, 2008

Mi Hermana (Preludio)

Archivado en: General, Relatos — inaria @ 5:29 pm

“Basada en una historia real” Sigue el relato completo en la página “La Hermana

Su nombre es Marina y actualmente tiene 18 años, seis menos que yo, mi hermana es una auténtica belleza, siempre lo fue, y una explosión se sexualidad. Desde que tenía 14 años ya empezó a desarrollar un cuerpo fabuloso para su edad, destacaba además por su belleza y enamoraba a todo el mundo, ella que era consciente pronto empezó a aprovecharse de ello. Vivimos en una casa muy grande con nuestra madre, la cual pasa la mayor parte del tiempo fuera de casa por el trabajo viajando por el mundo, de modo que siempre he cuidado de mi hermana, hemos tenido siempre una relación muy estrecha y cercana por lo que siempre ha sido de contármelo todo, hasta lo más íntitmo.

El problema es que mi hermana es un demonio disfrazado de ángel, o si lo prefieren un lobo con piel de cordero. Con sus miradas y sonrisas enamora a todo el mundo y logra siempre aprovecharse de los demás o conseguir sus fines. Para mi madre mi hermana es una joya, buena estudiante y ejemplo a seguir, más o menos lo contrario que yo, al que me tiene en baja estima. Pero la realdiad es otra.

Mi hermana tuvo sus primeras relaciones sexuales a los 14 años, con esa edad descubrió que podía conseguir de los hombre lo que quisiera, y yo no iba a ser menos. Fue adquiriendo conmigo un comportamiento cada vez más dulce y mimoso, siempre se me abrazaba, me daba besos y solía pasearse semi desnuda, a veces incluso desnuda, o venía y me mostraba como su precioso cuerpo se desarrollaba, sin ningún pudor. A mi verla desnuda me excitaba, pues a pesar de ser mi hermana tenía un cuerpo impresionante. Con ello lograba hipnotizarme siempre. De hecho cada vez menos hacía las tareas de la casa, claro que mi madre eso no lo sabía, y para ella yo siempre era el hijo tonto y holgazán.

Pero fue a los quince años cuando se disparó. Se convirtión en un auténtico putón. Adoptó una forma de hablar y de hacer más exagerada, muy sensual y empezó a traer a chicos a casa y desarrollar una enorme actividad social. A mi me daba cierta envidia porque yo no es que tuviese mucha y ver como mi hermana con seis años menos tenía mucha más que yo me daba cierta envidia. Pero al fin y al cabo yo no tenía sus ojos y sus piernas. Si mi madre se huviese enterado de algo se habría enfadado, fues era muy estricta y conservadora, pero claro, para eso yo tendría que hablar, y luego creerme claro…

A sus quince añitos traía chicos a casa y se acostaba con ellos. Mi casa tiene dos partes conectada por un patio semi interior, el cual está cubierto y mi madre lo convirtió en una zona de recreo, con sofás-cama inmensos, un billar y demás cosas, la gracia está en que al ser artificialmente cerrado dan a él dos rejillas de ventilación, una cercana al techo desde donde se tiene una buena panorámica de la sala, y otra más abajo. Pues bién ella se traía siempre a los chicos a esta sala y yo la espiaba. Veía todas sus escenas de sexo y solía masturbarme, no negaré haber querido ser más de una vez alguno de esos chicos. Yo creo que ella siempre lo supo pero nunca me dijo nada, quizá porque o bien le daba morbo que mirara o bien porque le interesaba guardarselo por si algún día me quería chantajear o humillar con ello en caso de que quisiese chivarme a mi madre, mi hermana era así.

Otras veces organizaba fiestas a las que yo por su puesto no estaba invitado, mi hermana fingía quererme, pero yo sé que me tenía como a un pringao. En las fiestas solía dejar que la manosearan, yo a veces deseaba poder hacer lo mismo con ella cuando se me sentaba encima y me besaba. Después siempre acababa yo recogiendo. Si me enfadaba me comía a besos, me abrazaba y buscaba alguna excusa, o buscaba la excusa para desnudarse, toda una táctica para paralizarme. Con sus 15 añitos cuando consideraba que se había excedido conmigo, me sacaba de paseo… sí digo bien. Me invitaba al parque de atracciones o a tomar un helado. Le llamaba a esto “Días familiares”. Decía que se pasaba el día rodeada de chichos que lo que querían era follársela, que no le disgustaba, pero que a veces le apetecía pasar un día sin esta presión. Por lo tanto a veces dedicaba un día conmigo (si supiese que yo también quería follarla…), sentía cierta humillación que ella con 15 años y yo con 21 tuviese que llevarme a los sitios. Pero disfrutaba, se pasaba el día cogida a mi, dándome picos y besitos, me cogía de la mano y se pasaba el día diciendo que era feliz y que se lo estaba pasando bien. En el fondo me gustaba ver como los demás chicos me miraban con envidia a mi y a ella con deseo y pensar que ese día ella era para mí. Todo ello tenía gran parte de teatro, pues mi hermana lo hacía para tenerme contento y que luego no le dijese nada a mi madre, pero aun sabiéndolo yo, le funcionaba.

Esta fue la dinámica de vida con mi hermana, que fue a más hasta llegar al fin el día que logré mi ansiado deseo prohíbido. Pero antes de llegar a ello pasaron muchas cosas. La cosa progresó a un punto en el que mi hermana vivía como una marquesa, no hacía nada, yo se lo hacía todo y encima le daba dinero (porque con la paga de mi madre no le llegaba…), yo le falsificaba a menudo las notas para que mi madre no viese que no era tan buena estudiante y se las firmaba también. A sus 16 años decidió que quería ser modelo y inició sus pinillos, lo logró a base de follarse a mucha gente. Cada vez era más “cerda” y contra más lo era más me ponía. Me hizo convertirme en su apoyo y me acabo teniendo pillado por las pelotas, comenzó a salir en revistas y a ganar dinero, sin que mi madre lo supiese, ella seguía creyendo que estaba haciendo el bachillerato, de hecho a los dos años hasta falsifiqué las notas y el título para que mi madre lo creyese… Se acabó operando los pechos poniéndose unos enormes, con lo que aumentó mi deseo y por consiguiente mi deseo. Pero todo esto con más detalles lo contaré poco a poco.

Sigue mi historia con más detalle en “La Hermana




Agosto 31, 2008

Mi hermano masturbándose sobre mí

Archivado en: General, Mi Historia — inaria @ 1:05 am

Recuerdo que una vez cuando tenía catorce años llegué a casa de la escuela antes de hora, al entrar escuché gemidos, mi hermano estaba viendo una película porno en su habitación y no se había dado cuenta de que había llegado. Tenía la puerta entreabierta y me acerqué sigilosa, conforme me acerqué empecé a escuchar a mi hermano jadear y un fuerte y repetitivo fregamiento. Me dió mucho reparo que se diese cuenta que estaba ahí pero el morbo pudo con el miedo y lentamente me asomé, lo vi de espaldas, sentado frente al ordenador y masturbándose, desgraciadamente no le vi nada pero me puso muy cachonda. Rápidamente salí sin hacer ruido de casa y volví algo más tarde, al entrar ya había terminado y él ajeno a todo me recibió con un beso. No me pude quitar aquella imagen y estuve mucho tiempo masturbándome pensando en ello. Tuve desde entonces una fantasía sexual y era que se masturbase encima mío.

El otro día mi hermano vino a casa, cuando mis padres se fueron a dormir se lo conté. Al saberlo se rió y me besó, acto y seguido me tumbó sobre mi cama, cerró la puerta y se bajó los pantalones. Se puso sobre mi poniendo su enorme aparato a la altura de mi cara y empezó a masturbarse, pronto el olor a polla me envolvió y me excité muchísimo, estaba cumpliendo la fantasía sexual de mi infancia.

Recostada sobre la cama veía su rabo agitándose con fuerza, él me miraba y jadeaba, su polla cerca de mi cara rugía con poder y su olor me volvía loca. Le empecé a susurrar, “córrete… llename de leche…” Le temblaron las piernas, me apretó con ellas y se aguantó de no hacer ruido, cerré los ojos un momento, abrí la boca y al abrirlos estaba empapada de su leche, cuya gran parte cayó en mi boca y pude saborearla, siempre tan deliciosa.

Julio 20, 2008

Mi Madrastra

Archivado en: General, Relatos — inaria @ 5:20 pm

Continuación de “Una sesión de fotos”

Estaba totalmente fuera de mi, era como si toda la tensión acumulada durante años, todo mi deseo acumulado se liberase de golpe. Se dejó manosear y luego pude experimentar algo de lo que había oido hablar de pequeño, su besos. Nunca nadie me había besado con tanto fuego. Seguimos besándonos hasta que le empujé contra el respaldo del sofá y empecé a lamerle el sexo, es inexplicable el placer que sentía al tener a mi amdre contra el sofá, abierta de piernas y gimiendo mientras mi lengua iba de un lado a otro.

Recuerdo aquel día de carnaval, cuando la acosté semi inconsciente de la cantidad de alcohol que había bebido. La desnudé y me tumbé a su lado, me encantaba como olía, empecé a mamarle las tetas, aquello había sido el sueño de mi vida. Ella no se enteró de nada, recuerdo que me acerqué a su vagina, la olí, la toqué y la lamí, pero no mucho pues tenía miedo que se despertara, aquella noche me masturbé mientras le mamaba las tetas y le tocaba la vagina. Pero hoy era distinto, ella esta consciente y mejor que eso, lo estaba disfrutando, era como una gata en celo, esos ojos con los que me miraba y esa respiación encendida, era real.

Pronto que quitó el pantalon y empezó a chupármela, me miró con esos ojillos y me besó “Cómo has crecido, qué grande la tienes, esta muy rica…” Siguió chupando mientras le susurraba lo maravillosa que era, lo guapa, y lo mucho que había soñado con este momento, eso le gustó y chupó con más pasión. Sentía como me hundía y un escalofrío me recorrió el cuerpo, toda esa acumulación de energías, esa manera de chupar. De pequeño escuché una vez comentar a un hombre que mi madre era un cerda en la cama y que chupaba como ninguna, debí ofenderme, pero en aquel entonces aquello alimentó mi imaginación. Ahora estaba comprobando la veracidad de aquello y todo lo que había imaginado se quedaba corto. No pude evitar correrme fue como una explosión, me tembló todo el cuerpo y dejé a mi amdre empapada de semen, el cual no tardo mucho en no dejar rastro.

Seguimos besándonos, mientras le iba diciendo lo mucho que me gustaban sus pechos, que siempre me había masturbado  pensando en ella y que la quería, ella me contestó besandome con fuerza y dieciendome al oido mientras le mamaba las tetas, mientras me jadeaba al odio que me amaba. Ella estaba muy excitada y en cuanto la penetré empezó a chillar, como le temblaba todo el cuerpo, como se movía y me miraba, no podía parar de besarla mientras le penetraba y procuraba no perder de vista sus pechos. Empezó a tener espasmos y a chillar más fuerte mientras me apretaba, su cuerpo entero no paraba de arquearse y daba la impresión que se iba a quedar sin aire. Todo ello me excitó muchísimo y aceleré, y en consecuencia sus arqueos y gemidos aumentaron hasta que tirándome del pelo me chilló  a la cara que se corría. No tarde mucho más en hacerlo yo.

Tras ello no paró y volvió a chuparmea, era tal la excitación que no tarde medasiado en que se me pusiera dura. Me pidió que le diera por el culo, que le encantaba. Decididamente mi madre disfrutaba con el sexo enormemente. Aunque al principio costó la penetración anal fue mejor aun, mi madre se volvió loca, no hacía más que gritar y a ratos agarrarme de la cara y susurrarme que la follara fuerte, que era mía, etc. Yo le contestaba con fuertes empujones que le hacían chillar de placer. En el momento álgido  la apreté contra el sofá, nos apretamos con mucha fuerza y empecé a penatrarla con fuerza y muy rápido, prontó se volvió a hundir en un baño de gemidos diciéndo que se corría, grito casí como si la estuviese matando, su última voluntad fue que me corriera en su boca, que quería tragarse mi semen.

Y así fue, no podía aguantar más y le inundé su boca de semen. Me quedé rendido en el sofá, viendo como se echaba el seman por las tetar y se las relamía, definitivamente mi madre era una cerda, y me encantaba. Tras ello se acurrucó junto a mi y me besó, “Te quiero mama” “Yo también hijo, quiero que estes conmigo siempre“, “Lo estaré… te amo” Era cierto, nos amábamos.

Julio 18, 2008

Una sesión de fotos

Archivado en: General, Relatos — inaria @ 10:40 am

Este relato es la continuación del publicado en la página “Historias familiares de Mauvais

Mi madre vino a buscarme al aeropuerto, me recibió con un efusivo abrazo (de esos que te hunden en sus pechos), me hizo además un regalo, una nueva cámare reflex. Fuimos a la finca de mi tío que nos dejó las llaves a pasar unos días y disfrutar del verano. Hablamos de muchas cosas y nos contamos todo lo que nos había sucedido durante estos meses y lo mucho que nos habíamos echado de menos. Al llegar a la finca dejamos las cosas, desayunamos y charlamos un rato más, luego nos pusimos el bañador para ir a la piscina-jacuzzi, menudo caserón tenía mi tío. A media mañana se le ocurrió hacer una sesión de fotos como en los viejos tiempos para estrenar la nueva cámara y de paso ver cuánto había aprendido.

Mi madre estaba estupenda  además le gustaba mucho posar, siempre pensé que podría haber sido modelo, quizá no tenía un cuerpo 10, tal vez le sobraban algunos kilos pero poseía una belleza natural y un encanto especial en su manera de moverse que rebosaba sensualidad en todo lo que hacía. Ya podía estar cocinando, o limpienso, o trabajando, o durmiendo o relajándose, siempre había sensualidad en lo que hacía. Llevaba un ligerísimo vestido amarillo por encima del bikini y tan pronto disparé empezó a posar junto a la piscina. Conforme hice las primeras fotos empezó a gustarse, siempre lo hacía, se tocaba, se acariciaba y se magreaba sus enormes pechos, como me gustaba. Seguí haciendo fotos y poco a poco ella se metía en su papel y lo gozaba, iba poniendo posturitas al borde de la piscina mientras poco a poco se quitaba el vestido amarillo para quedarse en bikini. “Qué guapa estás mamá” le decía mientras hacía fotos. Me fui acercando agachado para hacerle fotos desde abajo y ella se me pegó pude notar como apretaba con su vientre contra mi mientras le hacía fotos a sus pechos desde abajo, en este momento dejó al descubierto sus pechos y empezó a tocárselos”casi había olvidado lo bonitos que eran“. Me contestó mojándoselos y acariciándoselos, aquello era una maravilla, lo había deseado tanto estos meses.

Pero esta vez había algo diferente, había un extra de sensualidad que no había otras veces, veía a mi madre mucho más entusiasmada, tal vez era porque hacía tiempo que no haciamos esto. Siguió jugueteando hasta situarse sobre una tumbona, se estaba tocando más de lo habitual, esto no solía hacerlo y menos tan pronto, me estaba excitando mucho. Se desnudó y dejó todo su cuerpo al aire y para rematar empezó a tocarse su sexo en parte para taparse pero tocándose y en muchos momentos se dejó ver por completo. La tenía dura como una piedra de verla tumbada abriendo las piernas y tocandose los pechos, quería comérmela.

Cambié el carrete y mientras se me acercó desnuda y me abrazó con mucha ternura, “Te he echado de menos, sobretodo tus fotos“, “Yo también mamá, tienes un cuerpo increible eres guapísima” Entonces me dio un beso y me acarició la cara, se me quedó mirando con ojillos de gata y me dió un beso en la boca, yo le contesté con otro en la mejilla.

Le propuse que se pusiera el vestido mojado para seguir haciendo fotos. Se lo puso empezó a tocarse y de nuevo fue descubriendo sus pechos, rebosaba sensualidad, su manera de mover sus enormes tetas de un lado a otro, ojalá fueran mis manos. “Tus pechos son fantásticos mamá, me encanta como te acaricias“, sonrió, estaba visiblemente excitada se notaba en su tono de voz, “Son para ti las dos, para que hagas fotos…” Se me había puesto increiblemente dura y se tenía que notar pues sólo llevaba el pantalón.Se traslado a un borde de piedras que separa la piscina del jacuzzi para luego meterse dentro, yo seguía disparando fotos como un loco, ya no podía aguantar más. Se me terminó de nuevo el carrete, mientras los sacba mi madre se volvió a quitar el vestido “Está chorreando el vestido”, se me acercó y me volvió a abrazar, noté sus enormes y húmedos pechos sobre mí, me hundío en ellos, al separarse me acarició una mejilla y me dijo, “Cómo has crecido, que guapo te has hecho…” No pude evitarlo, se me escurrió una mano a uno de sus pechos, lo agarre con suavidad, lo acaricié, se rió, sentí vergüenza necesitaba decir algo, “Eres preciosa… pero uno no es de piedra (lo dije riéndo), será mejor que vayamos dentro“.

Estaba a punto de explotar, de hecho tenía unas ganas horribles de masturbarme, había acumulado demasiada tensión durante la sesión. Al entrar se recostó sobre el sofá desnuda, le sugerí que se pusiese algo y me contestó con una carcajada “Qué pasa? Ya no te acuerdas de verme así, no te dará cosa a estas alturas?” Me acerqué, ahí estaba ella con sus enormes pechos, su sexo al descubierto y su mirada, totalmente mojada, un escalofrío recorrió mi cuerpo, me tiré encima y empecé a mamarle las tetas. En lugar de impedirmelo me acarició, me escurrió hacia su sexo, durante toda mi infancia y adoloscencia había soñado con este momento.

Continuará…

Julio 10, 2008

Annabel (Tercera parte)

Archivado en: General, Relatos — inaria @ 11:51 pm

Al entrar en casa me dirigí a su cuarto, estaba estudiando, le di un beso y me senté a su lado en la cama. “Hola cariño, cómo estás”, “Estaba estudiando, ¿dónde has estado?” Le dije que había estado haciendo unos recados, le acaricié. “Mami te ha comprado tu cena favorita” , se puso contento y me dió un beso en la mejilla. Le volví a acariciar y le dije, “pero el postre te lo tomarás ahora”. “Es que ahora estaba estudiando…” Me levanté la camisa de tirantes y dejé al aire mis pechos, “mmmhh, un buen hijo siempre hace lo que le dice su mamá… y tu mamá quiere polla, así que sé bueno y dasela a tu mamá…”

Empezó a acariciarme los muslos y la entrepierna y luego a lamerme los pechos, nadie lo podía hacer mejor, me encantaba. Mientras me seguía comiendo entera empezó a acariciarme el clítoris para luego introducir dos desos. “Buen chico… ohhh, siii… hay que satisfacer a mamá, hay que hacerle caso y darle a mamá, ahhhh…” Conforme avanzaba se encendía más, era como

un animal desbocado, se le ponía la voz poderosa, respiraba muy fuerte y me chupaba con voracidad.

Me tumbó contra la cama mientras me mamaba ambas tetas y me manosaba con las manos, le encantaba se volvía loco y yo disfrutaba. Él jadeaba con fuerza y cada vez me lo hacía con más fuerza pero sin hacerme daño, yo no hacía más que retorcerme de placer, era tanta la excitación, por alguna razón lo estaba disfrutando como nunca, tal vez porque hoy vi que esto podía terminar, y no quiero.

“Te lo has de comer todoooooohhh, síiiiii… comete a mamá, cometelaaaahhhh…” Sí, mami, te como, yo te como…” Como le envantaban mis pechos y como me ecitaba, ya era dulto pero seguía disfrutando de mis tetas como nunca.

“Dale polla a mamá, mami quiere polla, quiere una muy grande…” Se puso de rodillas sobre la cama,los pantalones y se la saqué, qué delicia. Me miraba como un animal en celo, la misma mirada que desde siempre tenía cuando se sentaba a mi lado y me miraba las tetas. Antes me asustaba, verlo así, apretando los dientes con los ojos salidos de sus orbitas, animalizado. Recuerdo una vez que entró en el lavabo mientras me duchaba, le había “destetado”, llevaba dos días sin tocarme, ese día se acercó a la bañera y puso esa cara mientras yo me bañaba. Me dio miedo, se empezó a masturbar y ponía cara de salido total, temí que terminase haciendo una locura y entonces me acerqué y se me tiró a la teta. Me la mamó como lo haría un bebé hambriento y me gustó. Hoy cuando le veo esa cara me pongo cachonda, cuando pone esa cara de salido, de animal, y hoy la perra en celo soy yo. Por primera vez no le he “prestado” mi cuerpo para que descarge, hoy me he entregado a él para descargarme. Hoy estoy haciendo el amor con mi hijo.

Se la chupé como si fuese la última vez, con locura con amor de madre. Lo tumbé y chupé con fuerza, era tal el ansia con que lo hacía y chupaba de tal manera que no lo pudo aguantar y se corrió. Pero no paré, mientras me indundaba con un torrente de semen seguía chupando,no pensaba parar.El semen se me caía por ambos lados de la boca y procuraba trgarme la mayor parte, me gustaba chuparle la polla inundada de semen, experimentaba un enorme placer. Ver aquel increible falo inundado de saliva, de semen, poder chuparle los testículos y sobretodo verle la cara de placer.

Mami está hambrienta, a mami le gusta mucho tu leche,mmmmhhh, como me gusta… el chochito de mami también tiene mucha hambre, quiere tu salchicha, se la darás a mami? serás bueno y se la darás?..” “Sí, mami, yo te doy, te follooohhh….” me tiró contra la cama y me penetró, no pude evitar un grito de exclamación. Toda su polla abriéndose camino por mi recto, ensanchando sus paredes hasta el límite. Me puso las piernas hacia un

lado, las junté, era como más me gustaba, que me follara mientras yo apretaba las piernas. Empezó a embestir mientras me magreaba las tetas, yo no hacía más que chillar y chillar. Cada vez me follaba con más violencia mientras ponía esa cara de animal que tanto me empezaba a gustar, “siiih, tú si que sabes darle a mami lo que le gustaaaaahhh” El sonido de la cama aumentaba y conmigo mis chillidos, parecía que se iba a romper y yo parecía que me estaban matando, bueno en todo caso me estaba matando de placer. Mi

respiración explotó, le agarré una mano “dame, dame, dame, dameeeeehh!!!!!!!!” Me corrí, mi cuerpo entero se hechó a temblar, creí que me moría, pero él no paró, se pegó contra mí, me apretó con mucha fuerza y me folló aun más fuerte, tenía su cabeza sobre mi le escuchaba jadear, me daba con el aire de su respiración la notaba sobre mí, caliente, jadeante, empezó a babear, sus ojos se empezarón a poner en blanco, mi cuerpo volvío a estrecerse, tuve dos orgaso

s seguidos, mientras él seguía follándome, no tenía control, era un animal desbocado, y eso a mi me excitaba, verlo como apoyaba su cabeza sobre mi pecho, como babeaba y gemía como una animal, hasta que al fin noté en mi recto un torrente ardiente que me recorría por dentro que

explotaba por dentro, chilló como un cerdo, se le pusieron los ojos en blanco, babeó, me apretó, y al fin cayó rebido sobre mi. “Te quier mami…” Y empezó a quedarse dormido. “Yo también hijo, eres el mejor hijo del mundo, nadie mima a su mamá también como tú…”

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