Diario de una pasión prohibida

Julio 3, 2008

Analizada por mi hermano

Archivado en: General, Mi Historia — inaria @ 3:03 pm

Había algo que deseaba era ser penetrada analmente, pero a parte de la difícultad inherente a ello estaba el enorme grosor del pene de mi hermano que dificultaba las cosas. Para que el lector/lector se haga una idea es similar a un vaso de tubo (el de los cubatas), y si ya costó que me penetrara por la vagina esto podía ser bastante doloroso. Aun así lo deseaba, de modo que nos pusimos manos a la obra.

Mi hermano inició un suave masaje en mi ano añadiendo lubricane, al principio fue difícil porque los musculos tienden a contraerse cuando detectan que algo está entrando, similar a una arcada, pero iendo poco a poco se van relajando. Primero lo acomodóa un dedo, después a dos. Mientras seguía haciedome suaves masajes mientras dilataba mi ano me hizo un cunilingus. Ahora que me empezaba a acostumbrar a la extraña sensación de tener algo dentro de mi ano lo disfruté mucho. Sin darme cuenta ya tenía tres dedos y lo estaba disfrutando.

En todo este proceso había pasado más de una hora y mi ano ya se había acostumbrado, para seguir ampliando utilizó un pepino metido en un preservativo, esta vez me dolío un poco, lo reitiró y siguió masajeando con los dedos para luego volver a intentarlo hasta que al fin me lo metió. Estuvo rato penetrándome con este “dildo” improvisado y me gustó, lo hacía mientras me masturbaba con la otra mano.

Así llego el gran momento, lubricó la punta de su pene y empezó a apretar suavemente. Empecé a hacer ligeras exclamaciones de dolor cuando ya tenía la punta metida, “te duele? paro?” me dijo, a lo que le contesté, “sí me duele, pero me gusta, no pares”. Fue haciendo ligeros movimientos con la punta, lo cierto es que me dolía bastante pero a la vez me gustaba, poco a poco (usando siempre lubriocante), fue metiendome todo su pene. Me sentía totalmente abierta, rebentada, no puedo explicar que es sentir todo ese aparato dentro de mi ano, es doloros y a la vez fantástico

Empezó a empujarme suavemente mientras me acariciaba el clítoris, empecé a notar un enorme placer, algo que no había sentido nunca. Me volvía a sentir como una perra en celo follada por un caballo, pero esta vez el dolor y la sensación anal lo hacían más brutal y real, y conforme avanzaba mi excitación crecía. Acabó penetrándome con fuerza y grité muchísimo, mezcla de dolor y placer, tuvo dos orgasmos con la penetración vaginal. Perdí las fuerzas y acabé tumbada boca abajo sobre la cama como si fuese una presa indefensa, sin fuerzas siquiera para agarrar con las manos la almohada mientras mi hermano bramava y me petaba el culo, hasta que se corrió.

Al terminar, según me dijo, mi ano se quedó abierto, podía meter el dedo sin tocar las paredes, me dolía muchísimo pero estaba extasiada de placer, me lo lubricó un poco más para que no me doliera, y me quedé tumbada, estaba destrozada. Me heché una minisiesta y al desperarme aun me dolía, me levante, mi hermano estaba sentado en el sofá viendo la tele, desnudo. Le dije que era incapaz de sentarme, y me respondío que tal vez había una manera. Cogío el lubricante y se lo puso en su enorme pene erecto, efectivamente, con algo de cuidado me senté sobre él con su polla en mi culo. Me dolía mucho, pero también me gustaba muchísimo, volvimos a follar.

Acabó tumbandome para seguir petándome el culo. Y volví a experimentar el mismo increible placer. Al terminar seguía sin poder moverme, mi ano quedó dilatado durante bastante rato. No pude sentarme en lo que quedaba de noche, y dormí boca abajo. Al día siguiente me seguía doliendo un poco, ya había sido suficiento, de modo que nos pasamos el día follando vaginalmente, mi ano tendría que reposar hasta la semana siguiente.

1 comentario »

  1. oye si que eres puta, como te vas a follar a tu hermano

    Comentario por nano — Julio 2, 2009 @ 8:38 pm


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