Mi Hermana (Cápitulo 1: Su adolescencia)

Basada en un caso real. Lee el preludio “Mi Hermana

Marina era la atracción del barrio, del instituto y de allí donde pisara. Además su fama de “chica suelta” le hacía estar siempre rodeada de hombres y eso a ella le encantaba, si pedía algo siempre había una docena de chavales dispuestos a cumplir sus designios porque sabían que había premio. La única persona del mundo que no lo sabía era mi madre, que para ella seguía siendo una santa y una gran estudiante. Para sostener esa farsa dependía de mi, cierto es que podría haber aprovechado esta baza para chantajeara o vengarme, pero ella siempre me ganab y yo era incapaz de ello, además no necesitaba enfadarse nunca ni hablarle mal a nadie, con una mirada o una sonrisa le bastaba. Y para sostener la farsa hacia lo posible por tenerme contento, se paseaba desnuda o con ropas escasas, siempre tenía mimos, abrazos y besos para mí, tenía algún que otro detalle, a veces pasabamos el día juntos o jugábamos en nuestra piscina, viendola hacer top less o salir del agua desnuda. Ella sabía que me excitaba, por eso lo hacía.

Conforme su comportamiento fue a más, también lo fue su esfuerzo por tenerme controlado. Empezó a presentarme amigas, la mayoría mayores que ella, y gracias a ella estuve un tiempo saliendo con una amiga suya. No duró demasiado pero ya era algo más que para colmo tendría que agradecerle. Marina era tan hermosa y estaba tan buena, por usar una expresión más vulgar, que gustaba a muchas chicas, por las cuales también se dejaba manosear.

Cada vez más su vida estaba entregada a los placeres a pesar de su edad, y cada vez más sostenida por mi. Cada vez más pasaba más tiempo en el patio cubierto con chicos, chicas, bebidas y sexo. A veces jugaban al billar y ella se hacía la mala y pedía que le enseñaran, entonces así la empezaban a manosear. Otra cosa que le encantaba era beberse dos copas y hacerse la borracha, se sentaba en un sofá con dos o tre chicos y se dejaba sobar, era de ver como aquellos chavales la sobaban riéndose y alucinando, no siempre se acostaba con todos, a veces los calentaba y ya está. O bien montaba pequeñas orgías, o invitaba a una chica y varios chicos y se lo hacía con la amiga delante de todos para calentarlos. Yo siempre lo observaba todo desde la rejilla.

Como había veces que montaban escandaleras o estaban todo el día yo me pasaba parte del tiempo en la habitación o fuera de casa para no escuchar, encima solía tener que limpiarlo todo. Si veía que estaba molesto, venía a mimarme o me decía, “mañana vamos a ir de paseo”, y lo cierto es que me gustaba que me lo hiciese, de modo que a menudo me comportaba un poco seco para que me mimase.

La cosa fue a más cuando un día abro la puerta y me encuentro a un hombre de unos 40 años o más que preguntaba por mi hermana, ella bajó y lo recibió con dos besos, se fueron al salon a charlar. No hacía falta que me dijera nada para retirarme, por supuesto fui a mi rejilla, cuando llegué se la estaba chupando. Otro día llegó otro, y tras hablar un rato ella le empezó a sobar y el otro no se lo pensó dos veces. Además chilló y gimió más de lo habitual, y eso que era escandalosa (era una gran actriz). Cuando al día siguiente quisé preguntarle, pues no me parecía muy normal, ¡llegó otro! Me reitiré malhumorado. Estuvo con él toda la tarde.

(A sus 16 añitos este polvo, que se encargó de que aquel hombre disfrutara, le abrió la carrera de modelo)

Esa noche subió a mi habitación, yo estaba tumbado en la cama en calzoncillos, escuchando música, se tumbó a mi lado y empezo a acariciarme y darme besitos, con su voz angelical empezó a preguntarme si estaba enfadado. Me explicó que quería ser modelo y que esos hombres le iban a hacer famosa, que uno de ellos era el presidente de una revista e iba a conseguir que saliese. Me rogó que le apoyara, que necesitaba mi apoyo que yo era muy importante, que si mamá se enteraba le daría un disgusto, que me quería… y luego pasó a discuplarse por su comportamiento, que en se podía controlar y que ella intentaba compensarme lo mejor posible… todo ello mirándome con aquellos ojillos y hablandome muy cerca, como no, cadí, le acaricié y le dije que no se preocupara que podía contar con mi apoyo, al fin y al cabo me interesaba su compensación. Se puso muy tierna y empezó a darme suaves besos y ligeros lenguetazos en la boca, todo con mucha ternura y me la puso superdura. Luego me abrazó con mucha fuerza y empezó a darme las gracias, que era el mejor hermano del mundo, que no sabía cuanto me quería y me agradecí todo lo que hacía por ella, etc.

(Nunca olvidaré la la ternura con la que me daba pequeños besitos con lengua o me mordisqueaba y se reía mientras me miraba con aquellos ojillos)

Al cabo de poco salió en una revista conocida e inició su carrera como modelo, todo ello a espaldas de mi madre. Yo seguía firmando y falsificando las notas del instituto para que mi madre creyera que era una buena estudiante. Empezó a ganar dinero, como era menor, yo hacía de tutor legal y a veces le acompañaba a las sesiones y firmaba los contratos. Su vida social se incrementó aunque siguió relacionándose con la gente del instituto. Luego ganó dos premios y empezó a estar solicitada por diversas revistas, en cuestión de unos meses ganó bastante dinero.

(Una noche me llamó desde su cuarto chillando, subí corriendo y la encontré desnuda en su cama, espatarrada y con gesto de dolor, le había picado una avispa en la pierna. Miré le picadura, no hacía más que quejarse, no pude evitar mirarle la vagina, depilada como siempre, suave. Le puse una pomada y le di un beso en la picadura y le acaricié la pierna, tenía una piel tan suave… “Ayyy, cómo duele”, se comprotaba y hablaba como una niña pequeña, siempre lo hacía. Le empecé a dar más besitos para consolarla, no decía nada, me dejé llevar y seguí acariciándola mientras bajaba con suaves besos, olía a melocotón (del champú). Cuando llegué a la inglé podía notar el calor de su sexo en su orjea, me paré en secó, avergonzado, se me había ido la olla mi boca se paró a escasos centrímetros. Al levantar la cabeza la vi mirándome sin decir nada, sonrió, siempre me pregunté que habría pasado si hubiese continuado, a menudo me arrepiento de no haber seguido, pero me asusté. “Quédate conmigo por si vuelve…” me lo dijo poniendo puchero y con voz de niña pequeña, me tumbé a su lado y me abrazó hasta quedarse dormida)

A raiz de ello le dió por pasar más tiempo conmigo y nuestra relación se estrechó aun más. Solía arreglarse y ponerse vestidos, posaba ante mí como si ensallase, se volvió aun más zalamera, a mi se me ponía super dura cada vez que se me abrazaba o se ponía encima con los pechos descubiertos o semi desnuda, y creo que se dió cuenta (era imposible con no lo notara) de modo que lo hacía mucho. Por supuesto yo seguí observando desde la rejilla todas sus sesiones de sexo, a veces con chicos jóvenes o más mayores, otras con hombres con canas…

Un día se presentó en mi habitación recién duchada, yo estaba tumbado en calzoncillos sobre la cam, se quitó la toalla (a veces lo hacía y se vestía delante mío mientras me contaba sus problemas y sus cosas) y se me acercó, era una maestra de la sensualidad, todo lo que hacía era excitante, su manera de andar, de hablar, de mirar o de sonreir, que unido a su cuerpo y a su belleza la hacían irresistible. “¿Crees que soy realmente hermosa? Sé que le gusto a todo el mundo, pero claro todos quieren acostarse conmigo, en cambio tú eres mi hermano y tienes otra visión de mi menos sexual (no se lo cree ni ella), ¿cómo me ves?” Lo decía mientras me acariciaba con una mano y con la otra se acariciaba un pecho. “Eres la mujer más hermosa que conozco y estoy orgulloso que seas mi hermana” Me tembló la voz por un momento. Se acercó se empezó a acariciar los pechos delante mío, subida en la cama, “Y aun sería más hermosa con más pechos, creo que los míos son pequeños” Tragué saliva los tenía a dos palmos de mi cara “ah…a… a mi me parecen muy bonitos” (tartamudeé) Sonrió y me miró con ojos de gata, me acarició y me dió un besito en la boca, yo estaba paralizado, “Eres un sol… estoy acostumbrada a que todo el mundo me diga lo hermosa que soy, pero que me lo digas tú me hace realmente feliz, porque eres mi hermano y te quiero.” Me pareció realmente sincera, se puso encima mío y me abrazó con mucha fuerza estrechándome contra sus pechos desnudos “Creo que voy a regalarme una operación de pechos para mi 17 cumplaños y tú serás el primero en verlos por lo bueno que eres conmigo”, se me puso dura como una piedra, se dio cuenta y se rió, la tocó con el dedo, me miró sonriente y me dijo “Lo siento, ya sé que provoco, hay cosas incontrolables“, “Aunque seas mi hermana, no dejas de ser un cuerpo hermosos desnudo sobre mí, uno no es de piedra…” Ambos nos reimos, me volvió a dar un beso y me abrazó “Entonces iré vistiéndome, ji,ji, no es plan de hacerte sufrir más, gracias por todo“.

TRAS LA OPERACIÓN

Al final se operó y lo más sorprendente es que fue mi madre la que firmó y estuvo de acuerdo (según la versión oficial mi hermana trabajaba de administrativa y estudiaba) incluso se la costeó mi madre!!! Yo mientras seguía siendo la oveja negra de la familia. Se puso unos pechos enormes, increibles, si ya era un cañón de niña ahora mirarla era imposible, despertaba los más bajos deseos con solo mirarla.

Me llevó al salón de recreo, me sentó y me dijo “Cha, chan! En primicia y en exclusiva para el mejor hermano del mundo la nueva Marina“, puso música y me hizo un striptease sobre la cama, me excitó muchísimo. Si ya tenía un cuerpo 10 de por sí se puso unos pechos enormes, era una auténtica bomba sexual. Fue desvistiéndose mientras simulaba masturbarse, cuando al fin se quitó la camisa alucine al ver aquellas enormes tetas, siguió hasta quedarse con las medias blancas que se encargó de romper y jugar con un dildo mientras se tocaba. Acabó el striptease encima mío, se me puso durísima de nuevo, me bailó un poco encima, casi me corro viendo esas enormes tetas hondeando sobre mi cabeza “Ups, parece que hay cosas que no se pueden evitar je,je” (Se había sentado sobre mi pene erecto) Me abrazó hundiendome en sus tetas, no me corrí de milagro. “¿Bueno, entonces que te parece?“. “Son increibles, si antes eras una diosa ahora eres la reina de las diosas” Por alguna razón mis piropos le encantaban, debían de parecerles realmente sinceros, de hecho lo eran, y se ponía muy tierna, como nunca salía estar, volvió a abrazarme y a besarme, “Si a ti te gustan me conformo, es lo que más me importa, lo que me digan los demás me es irrelevante” Se levantó y se vistió, me moría de ganas de tocárselos, si se lo hubiese pedido habría accedido seguro, con la excusa de la curiosidad, pero no me atreví, de hecho intuyo que esperaba que se lo dijera, supongo que tampoco se atrevió a decírmelo. Obviamente la cosa no cambió, seguía haciéndo lo que ella quería, hasta el extremo de ofrecerme a cambio otro striptease o de enseñarme las tetas si “me portaba bien”, y yo como un tonto siempre decía que sí.

Se dedicó en cuerpo y alma a estrenarlos quedando con uno u otro (u otros) y follándoselos en el salón. Todos se volvían locos con sus tetas y a ella le encantaba, de hecho organizó una fiestecilla y permitió que todos le sobaran las tetas, todos claro, menos yo, que seguía viendo estas escenas desde la rejilla mientras me la pelaba como un mono. Pronto le dieron buenos resultados, no sólo porque firmó un nuevo contrato sino porque invitó a casa al profesor del cual dependía su nota para aprovar el bachillerato. Lo trajo para que “hablara con mi madre”, pero claro, ella no estaba… empezó a coquetear con él, el profesor que también estaba alucinado con ella le siguió el juego y cuando ella le preguntó que le parecían sus tetazas el otro casi babeaba, “puedes tocarlas si quieres, son como las de verdad…” Os podeis imaginar como terminó la cosa, y además sacó un sobresaliente…

Llegó el día de su 17 cumpleaños y preparó una fiestecilla. Me dijo que había preparado una tarde especial para mí. Comimos y brindamos, charlamos y bailamos un rato en casa, se me puso dura mientras bailábamos “vaya, siempre consigo animárla, ji,ji”. A mi me daba mucha vergüenza. Luego tocó hacer los preparativos en los que le estuve ayudando, al terminar se acercó y me abrazó aplastando sus enormer tetas en mí, se me volvió a poner dura “Bueno todo esto es gracias a ti y tú te mereces más que nadie disfrutar de belleza y mis pechos” Me puse nervioso por un momento creí que dejaría que se los tocara, como jugaba vendiendo su cuerpo, pero me encantaba como a los demás. Se quedó un rato abrazada a mí acariciándome, yo hice lo mismo, me besó como le gustaba hacermelo, dándole suaves y rápidos lenguetazos a mi lengua. Me daba uno y se retiraba rápidamente para mirarme y sonreir. La tenía totalmente trempada, ella lo notó, apretó con su pelvis y sonrió, “Nunca me falla esta, eh?!..ji,ji” me puse algo rojo.

Los invitados llegaron. Se lo pasaron en grande, mi hermana fue el espectáculo de la noche, todos y todas le sobaron las tetas, yo por supuesto lo veía todo desde mi escondite. Al finalizar se quedó con dos chicos estaban descontrolados y empezaron a magrearla, ella disfrutaba como le iban quitando la ropa. “Vamos a hacerlo más divertido… primero me folla uno y el otro mira, luego el otro me folla y el otro mira, me gusta hacerlo con alguién mirando, tranquilos que tengo para los dos” Era una cerda. Como no, aceptaron, me masturbé con aquella sesión porno.

(Un día se me subió encima y se untó las tetas en aceite, la tuve que apartar porque casi me corro)

Yo cada día deseaba sobarle las tetas más y más, de algún modo ella lo intuía porque cada vez más se las veía o hacía lo posible por frotarse conmigo. Así fue pasando el año, firmó un contrato con una revista para que en cuanto cumpliese 18 posase desnuda, ella estaba deseándolo. Fue un año de pelármela como un mono pensando o viendo a mi hermana, y a su vez de impotencia de ver como todo el mundo la sobaba menos yo. De que se me pusiese dura cada vez que se me acercaba, un año de controlarme  on gran esfuerzo para no tirarme a sus tetas. Pero también un año en el que vivía como una marquesa yo parecía cada vez más su mayordomo y empezaba a molestarme

Sigue la historia en el Cápitulo 2

Comentarios
  1. [...] Mi Hermana (Preludio) Archivado en: Relatos — inaria @ 5:29 pm “Basada en una historia real” Sigue el relato completo en la página “La Hermana“ [...]

  2. duvansss dice:

    me gustaria recibir mas relatos

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