Mi Hermana (Cápitulo 2: La bomba sexual)

Viene del Cápitulo 1

LA FIESTA DE SUS 18 AÑOS

Faltaban tres meses para el día de su 18 cumpleaños. Fueron unos meses muy buenos en parte pero de mucho “sufrimiento”, pues pasamos mucho tiempo juntos, ibamos al parque, tomábamos algo y como era veranos pasabamos a veces la tarde en la piscina. Para entonces me había aficionado a la fotografía, bueno, más bien a hacerle fotos a mi hermana y ella gustosamente se ofrecía. A veces haciamos sesiones de fotos y ella se vestía de una manera u de otra. Pero lo mejor era cuando jugábamos al tenis, porque compartiamos el vestuario y como siempre del desvestirse hacía un verdadero espectáculo. De hecho ya me daba menos vergüenza desnudarme ante ella o que me viese trempado.

Un día que habiamos quedado para el tenis, llegó de un trabajo que tenía de oficina, que por cierto ya se había follado al jefe. Empezó a desvestirse para ponerse el chándal mientras me contaba sus peripecias en el trabajo, al quedarse desnuda se arrimó y empezó a contarme que ponía cachonda a media oficina, me mostró sus tetas. “¿Realmente soy para tanto? creo que no soy realmente consciente de lo que provoco“. “No, no lo eres… eres la encarnación del deseo sexual Marina, lo veo en como te miran todos (esto lo dije para despersonalizar la frase)”. Ahí se sinceró un poco conmigo, “Sé que la gente me tiene por una puta, pero la verdad es que me gusta, me gusta que me miren, que me toquen y sobretodo follar y hacer disfrutar a la gente. Me gusta ver que alguien que ha deseado folllarme esté desnuda ante sus manos, verle la cara  de goce mientras me soba, incluso cuando se corren en cuanto le toco me encanta de ver lo mucho que le excito. ¿Soy demasiado ninfómana?“. “No, no hay nada malo en que disfrutes del sexo sin ningún pudor ni represión…” Quise gritarle que me follara a mí también entonces, quise decirle que era una tortura que todo el mundo la sobara menos yo por ser su hermano, me me calle y fuimos  jugar al tenis.

Seguro habreis intuido porque me gustaba jugar con ella al tenis. En efecto, verle botar las tetas era brutal, verla con la faldita y un top que le iba pequeño, totalmente sudada era extremadamente excitante. Nos sentamos a descansar en un banco, comentó que le era difícil correr con tanto pecho y nos reímos. Luego fuimos a los vestuarios me metí en una ducha y de golpe se metió en la mía. “Marina, no…” “Nunca nos hemos duchado juntos, puede ser divertido” Se me puso dura y me puse como un tomate. “¿Sabes? creeras que soy una cerda, pero, ¿sábes por qué me gusta excitar a la gente?” Tragué saliva, me sentía muy incómodo estar tan cerca suyo con la polla a punto de explotar. “No…” Balbuceé. “Porque me hace sentir atractiva y exbuerante, pero, como ya habrás notado de sobrás me gusta excitarte a ti…” Casi me heché a temblar. “… no pienses mal, y no quiero que pienses que soy una víbora, no lo hago con mala intención, es que excitar a un adolescente o a un cuartentón salido no es muy difícil, pero excitar a mi propio hermano lo es más, lo cual me hace sentire extremadamente atractiva, me hace sentir tan bella y exuberante que traspasa todos los muros. Por eso entiendo y me gusta que se te empine conmigo, no es nada malo. Pero si te molesta o te hago sufrir te pido perdón y si tu quieres intentaré hacerlo menos, aunque no lo controlo…” Tragué saliva, “No te preocupes, es sólo el momento, estoy bien, no significa que… (no me atrevía ni a nombrar la posibilidad), es eso, como tú dices, con tu cuerpo a veces uno separa la belleza de la familia, pero no pasa nada…” Se puso contenta, me dio un beso “de hermanitos”, de aquellos besitos dulces que me daba con la lengua, una especia de pico pero sacando la lengua, me encantaba. “Entonces te dejo ducharte tranquilo” Me hice una paja a su salud.

A pesar de hacerse la buena yo veía que cada vez estaba más pillado, era cada días más esclavo. Había pasado con ella los mejores meses de nuestra relación de hermanos, pero todo tenía un porqué. Llegó la fiesta de su 18 cumpleaños. Era algo muy importante para ella porque simbolizaba que sería la dueña 100% de su cuerpo y quería ahcer algo grande, era una fiesta de culto a su cuerpo. Le ayudé a preprarlo todo como buen hermano… Se vistió de animadora y estaba realmente provocativa. Porque además fue un disfraz que se puso el año anterior, antes de operarse los pechos y le iba justísimo de pechos, estaba increible. Para colmo estaba decidido que sería yo quien recogería todo porque para cuando llegara mi madre mi hermana estaría de resaca… emepezaba a estar cansado de esto, y se daba cuenta.

Yo estaba en calzoncillos y ella con su trajecito de Ceerleader. Me preguntó si daba morbo y le dije que mucho. Puso música y empezó a desnudarse, “Para el mejor hermano del mundo por lo bien que se porta conmigo…” Era increible como se había acostumbrado a ofrecer su cuerpo a cambio de todo, era algo tan normal que no se daba ni cuenta. Fue desnudándose y me puso muchísimo, la polla casi no me cabía en el calzoncillo y me tapé con un cogín, lo cual le hizo gracia. Totalmente desnuda se me acercó, de un empujón me tumbó en la cama y me apartó el cogín. Se sentó encima de espaldas a mi, justo encima de mi polla y empecó a baliar sobre mi. “Marina por favor….” Hizo caso omiso, siguió moviéndose. La agarré y fui acercando una mano a su teta hasta tocársela, sentí una explosión de placer, por fin lo había logrado tras años de desearlo. Apenas se la estaba magreando me apartó la mano, se dió la vuelta y sonrió. Siguió bailando sobre mi cada vez con más ritmo mientras clavaba sus ojos de gata y un sonrisa pícara sobre mi, frotando su cuerpo con el mío, le pedí que parara pero aceleró. Me estremecí, aquello era demasiado para mí y me corrí encima, me puse perdido. Entonces paró  y me empezó a dar besos. Me sentía humillado. “Tú te mereces más que nadie disfrutar de mi cuerpo, te lo debo a ti todo”, me dio un beso y se levantó. Los invitados estaban al caer.

Me subí a la habitación a cambiarme, estaba nervioso, mi hermana era una auténtica perra. Los invitados llegaron, ocho chicos y una chica, tomé posiciones en la rejilla. Alucinaron al verla así, y tan pronto como se sirvieron las primeras copas empezaron a toquetearle. Al rato se apartó y empezó a sobarse con la amiga delante de todos, todos disfrutaron. La fiesta siguió con música, alcohol y drogas. Luego a todos en la cama y ella se tiró en medio con la amiga y les invitó a que les sobaran lo que quisieran, acabaron desnudas y con más de una polla en la boca, la cosa fue derivando en orgía. Avanzada la fiesta mi hermana estaba totalmente borracha y drogada, totalmente eufórica, se subió al billar y empezó a gritar que era la Reina de las Diosas, la más perra y podía follárselos a todos. Se tiró a la cama y empezaron a follársela sin compasión, més de uno repitió. Pidió que se le corrieran todos enciam, y así hicieron. La amiga a ratos chupaba pollas a ratos se tumbaba a su lado para magrearse con ella, pero normalmente mi hermana estaba siendo penetrada por ambos lados y estaba lamiendo dos o tres penes. Chilló y disfrutó como nunca.

Al cabo de un par de horas la cosa había terminado, los invitados se marcharon hablando de lo cerda que era mi hermana y la amiga, la cual le había lamido todo el semen del cuerpo hasta no dejar ni gota, la amiga se fue con ellos. Mi hermana quedó semi inconsciente en la cama, me asusté y bajé corriendo. Estaba bien, pero casi no respondía, sólo balbuceaba, me pidió que le llevara a la cama, no abría los ojos y si la dejaba quieta un momento se dormía. Estaba cachondísimo y verla ahí tendida llena de salivazos y seman me puso. Me puse encima de ella, al ver que no despertaba empecé a masturbarme hasta correrme encima suyo, no me atreví a tocarle las tetas aunque ganas no me faltaron. Le dejé en la cama y abrió los ojos escasamente, me dio las gracias, “eres tan bueno conmigo y yo tan mala contigo…” y volvió a cerrarlos. Volví a masturbarme y esta vez me corrí en su cara sin querer, la limpié un poco y me fui.

Al día siguiente me tocó limpiarlo todo para variar. Realmente estaba molesto. Cuando ella despertó vino a abrazarme y besarme, a pedirme disculpas, que se le había ido la olla, etc,etc. Estabamos en el sofá, ella sobre mí recien duchada con un camisón, me mostré arisco y emepezó a comer a besos rogándome que le perdonara, me hice el duro, pero me gustaba tenerla encima, comprimiéndome con sus tetas y comiendome a besos. Entonces entró mi madre en casa, se puso super nerviosa y se apartó, la saludamos y nos preguntó que tal. “Muy bien - dije – ayer hicimos un fiesta para su 18 cumpleaños” Mi hermana estaba muy nerviosa por primera vez le vi pasarlo mal y lo disfruté, “Un pica pica y poca cosa, estuvo bien” Se relajó y en silencio me dio las gracias. Luego vino a mi y me preguntó que qué podía hacer para compensarme, y entonces le solté que podría recoger el patio y la piscina ella, que llevaba más de un año sin hacerlo. Aceptó.

Al día siguiente al levantarme no estaba mi hermana, me dejó una nota en la que sentía no haberse quedado a recoger el patio pero que le habían llamado de la agencia para un asunto importante y se tuvo que marchar. Me malhumoré y lo tuve que limpiar yo.

Sigue la historia en el Cápitulo 3

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