Histarias familiares de Mauvais

Estos relatos están basados en una historia real

Antes de poder contar mis historias debería hablareles un poco de mi familia y de mi.  Actualmente tengo 24 años y vivo con mi madrastra. Mi infancia estuvo marcada por la tragedia pues mi madre murió sin ni siquiera conocerla, años más tarde mi padre se casó de nuevo con una mujer llamada Raquel. Ella me trató siempre como un hijo y me dio todo el cariño que una madre puede dar. Pero dos años más tarde mi padre se marchó con otra a Estados Unidos y nos dejó plantados. Tiempo después supe que mi padre había fallecido en un accidente de tráfico y que tenía una hermana mayor en Estados Unidos, a la cual tardé mucho en conocer por primera vez, si bien es cierto que mantuvimos una escueta correspondencia.

MI MADRASTRA

A partir de ese momento vivi y crecí con mi madrastra, y desde muy pronto me sentí atraido por ella, por sus enormes pechos, en los cuales me hundía con sus abrazos y sus besos. Me masturbaba pensando en ella, la espiaba cuando se duchaba y la escuchaba cuando tiempo después vino algún hombre a mi casa. Siempre me daba besos, me acariciaba y solía ir por la casa semi desnuda. Cuando era más pequeño me duchaba con ella, lo que ella no sabía era que a mi aquello siempre me excitaba muchísimo. Pasé la pubertad pelándomela como un mono pensando en ella. Cuando llegué al instituto empecé a aficionarme por la fotografía, me regaló una camara y fue así como descubrí mi gran pasión. Le hacía fotos a todo, en especial a mi madre. A ella le encantaba y siempre posaba.

Conforme me fui adentrando en la adolescencia establecí una relación muy intensa con mi madre. Hablaba de todo con ella, me hablaba de sexo y me daba consejos, era muy liberal. Además no le importaba desnudarse ante mi (lo había hecho siempre) y a menudo le fotografiaba desnuda, fotos que después usaba para masturbarme. Escuché hablar a más de una persona mal de mi madre, que era “Ligera de cascos” y cosas así, a mi eso no me parecía mal y en cierto modo me gustaba imaginármela. Bien es cierto que las mujeres del vecindario le tenían manía.

Llegué incluso a obsersionarme con ella. Le hacía fotos mientras dormía, en muchas situaciones cotidianas, y así fui configurando un enorme álbum privado. Un día participé en un concurso fotográfico con fotos suyas algo atrevidas y gané. Cuando terminé el instituto me pagó un curso de fotografía en Londres, algo que me hizo mucha ilusión pero me entristecí por separarme de ella. De todos modos era algo temporal, y la despedida fue muy tierna, nunca dejó de escribirme y llamarme, y yo nunca dejé de enviarle fotos. Pero siempre echaba de menos sus abrazos, esos abrazos en los que me hundía en sus enormes pechos y yo deseaba pasarme allí el resto de mi vida.

Finalizado el primer año, regresé a casa para pasar el verano y me recibió con los brazos abiertos. Fue un verano inolvidable como quedará retradado en los siguientes relatos, per al terminar establecí mayor contacto con mi hermana de los EE.UU. Me había conseguido una plaza para seguir estudiando fotografía. En un principio no quise separarme de mi madrastra, pero nuestra relación era difícil y aunque a su pesar me animó a que me fuese con mi hermana.

MI HERMANA

Su nombre es Melissa, tiene un cargo importante en una financiera y trabaja mucho, vive en una casa enorme, en la cual pasé dos años mientras estudiaba, parecía un castillo, con patio, piscina, muchas habitaciones, etc. Aun siendo algo mayor que yo enseguida congeniamos muy bien, a pesar del trabajo pasábamos bastante tiempo juntos, sobretodo al principio cuando me ayudó a mejorar mi inlgés.

No tardé demasiado en usarla como modelo, tal y como había hecho con mi madre. Mi hermana, es en el fondo bastante tímida pero poco a poco se fue soltando conmigo. Una de las cosas que más impacto me causó desde el primer día es su belleza, sobretodo el hecho de que a pesar de tener un cuerpo de modelo y una belleza abrumadora, su pasión eran las finanzas. No solía vestir ropa sexy, solía ir elegante, no mostraba mucho interés en mostrarse. Era curioso como una chica tan hermosa prefiriera pasar el tiempo en despachos, borsas o estudiando antes que hacer como solían hacer la mayoría de las chicas guapas y jóvenes de allí. Muchos la miraban e intentaban decirle algo o caerle bien, pero ella nunca mostraba demasiado interés, por lo menos fuera de lo estrictamente profesional.

Además en todo el tiempo que estuve no le supe ni un ligue, ni de una noche, vivía para su trabajo. Me contó que meses antes de que yo llegara había roto con su novio y se le habían quitado las ganas de tener otro. Reconoció que quizá trabajaba demasiado y que había olvidado divertirse. Reconoció que mi llegada le había alegrado, no sólo por conocer a su hermano, sino porque por primera vez en tiempo se divertía fuera del trabajo. Cogimos mucha confianza y poco a poco se fue soltando y saliendo más, al fin y al cabo yo no conocía a nadie y ella no tenía amistades fuera del trabajo. Y lo cierto es que me encantaba, éramos como amigos, supongo que tanto tiempo sin conocernos no podíamos comportarnos de otra forma, su manera de ser, su humor, pero sobretodo su belleza, su cuerpo, sus pechos… quería acostarme con ella, poco me importaba que nuestro padre había sido el mismo.

Comentarios
  1. [...] Una sesión de fotos (Continuación) Archivado en: General — inaria @ 10:40 am Este relato es la continuación del publicado en la página “Mi Madrastra“ [...]

  2. Aura dice:

    Todas estas historias tienen muy buena pinta, espero con impaciencia la siguiente.

    Besos

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